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Archive for the ‘Sonrisas de medio lado…’ Category

Gonzalo colega, tengo que hacerte una pregunta, te cuento:
Al salir de Granada, a la vuelta de unas vacaciones a las que me llevé a la Yoli, a casa de unos primos en Montefrío para a ver si arreglaba lo nuestro va y me dice que ha escuchado que se viaja mejor en primera y yo voy y le hago caso. Cuando llevábamos ya 10 horas y sólo estábamos en Málaga empecé a mosquearme y le pregunte: Oye Yoli, tú estás segura de que has oído bien eso de que se viaja mejor en primera?, y ella con esa cara de asco que pone cuando algo no le gusta va y me suelta que a ver si me creo que ella es como yo que no me entero de nada, como aquella vez que me lo monté con su hermana y como no tenía ningún condón nuevo lavé uno con lejía y todo, pero luego se rompió y  no veas el susto que tenía pensando que si se había quedado embarazada, con lo fea que es la hermana, que para un apaño vale colega, que lo había escuchado en la Ser. Yo viendo el marrón quería cambiar de conversación y en esas que veo un fuego en un monte y voy y digo si será por tantos incendios lo del cambio climático y que a lo mejor eso había influido en el final de lo nuestro y me suelta que eso y los cuernos, es que no estamos cargando el planeta le dije para salir del asunto. Total que sigo en primera y al llegar a la altura de Alicante al día siguiente, empieza a salir humo del motor y se para el buga. Tres horas tiraos esperando la grúa Gonzalo, colega, tres horas con el solazo que caía y nosotros en mitad de la carretera en un secarral desde el que se veía Terra Mítica o algo así en plan parque de Disney o Port Aventura pero peor, creo. Total que llega al cabo de ese tiempo un maromo con la grúa y una cara de chungo que no te imaginas, el tío me miró de una forma que me acojonó un poco y eso que ya sabes que yo no me corto, pero me corté, la verdad. Al cabo de un momento se acercó y al ver a la Yoli que se había quedado dormida con las piernas abiertas, sin bragas que decía que le molestaban con tanto calor y la falda negra que le había comprado yo en Bershka a ver si le cambiaba el punto de rebote por lo de la Jennifer que se le había subido a la cadera, al tío le cambio el careto y me dijo que me llamo Moisés sin quitar la vista de la Yoli. Luego de subir el buga al camión, el Moisés va y me dice que me suba detrás en mi buga y que agache la cabeza por si los civiles y que la Yoli que ya se había despertado, suba conmigo delante que no cabemos los tres, con un tono de voz que no me gustó ni un pelo pero la Yoli dijo que sí que vale que detrás hace mucho calor y eso aún me gustó menos y me mosqueó más, pero como andaba un pelín acobardado me callé y subí.  Tío, aún no habíamos recorrido cien metros y el camión empieza a moverse de un lado al otro, levanto la cabeza para mirar qué cojones pasa, no veo a la Yoli y entonces ya sé lo que pasa, que la Yoli es muy guarra y no le dice que no a nada, bueno a mí desde lo de la Jenny, sí. Quiero decir que no me deja, ya sabes, te lo aclaro por si te has perdido. Bueno que llegamos al pueblo y yo encabronado como estaba me voy al primer bar que me encuentro para tomarme una tónica o un agua con gas para bajarme la tensión y el cabreo que hace que al hablar tartamudee y quería decirle a la Yoli cuatro cosas bien claritas. Total que intento pedir una Schweppes y con la puta tartamudez al tercer intento veo que todo el mundo en el bar se había callado y me quede bastante cortado la verdad, menos mal que reaccioné rápido y señalando una botella de Ron Pujol le indico que me ponga uno, ya sabes que tengo mejor facilidad para expresarme de cualquier forma que yo que sé. El tío de la barra me hace un gesto y creyendo que me ha entendido le hago eso de los surfistas de la peli Surf Ninjas, ya sabes con el dedo gordo para arriba y el pequeño estirado, como diciéndole vale y me pone una copa que parecía un balón de fútbol, el muy cabrón, pero como toda la peña aún seguía callada me lo trinqué de dos tragos largos pensando en abrirme lo más rápido. Qué pedal colega, qué pedal, puto calor, adiós Chiquito me dijo el de la barra cuando salía intentando parecer que estaba bien y que controlaba, el muy hijo puta. Total que salgo, y no está ni la grúa, ni el coche, ni el Moisés ni la Yoli y llevo aquí tirado un montón de horas, crees que el coche tendrá algo grave, tú qué harías? Autostop o qué?.
Contestame rápido que estoy en un ciber y van a cerrar.                                               Gero

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Gonzalo, amiguete¡¡¡

No veas lo que me alegré de verte ayer, coleguilla…cuanto tiempo, tio¡¡ Cuando llegué a casa y recordé tu cara de sorpresa cuando aparecí de pronto, me emocioné un monton colega. Mi hermano dice que cuando voy un poco mamao se me destapa la vena sensible, pero no creo que sea para tanto, la verdad. Eso fue la confirmación de que te mola un puñao el que nos conozcamos, lo que me alegra mucho, de verdad te lo digo. La última vez que te vi, aún llevabas el pelo en plan Sargento de Hierro de tan corto. Pasabas por delante del Ceñachero de la calle del Mar y estaba yo pelando la pava con la hija del Miguel, la Yolanda, que no veas como se ha puesto de buena la tia. La Carmen, ya sabes a cual me refiero, también estaba pero desfasaba por el champán ese de color rosa que tanto le gusta y cuando se puso en plan pulpo, pues que me asomé a la puerta a coger aire, y ver si la despistaba un poco mientras entraba en el tigre a potar, seguro. Estabas aparcando con tu Astra nuevo, que ya era hora de que jubilaras el volswagen, que se caía a trozos colega, tio. Te silbé, pero cuando te giraste no debistes verme y además llevabas prisa, seguro, y es que doblaste la esquina en dirección a la calle a toda pastilla, corrí a saludarte, pero desapareciste como un espíritu de esos de los que habla el Iker Jimenez en la cuatro, no veas como me molan esos programas, tio.

Pero volvamos al tema que ya se lo borde que te pones cuando me enrollo. Total, que me quedé con las ganas de contarte lo que me había pasado en la clavícula izquierda, que la tenía en cabestrillo en esos días. A la peña le decía que era por culpa del ordenador, pero lo que me pasó de verdad, fué para mear y no sacar gota, colega.

El jueves anterior salí de fiesta con mis colegas y me puse cantidad de ciego, que ya sabes lo viciosos que son esa basca. Me maqueé convenientemente no fuera el caso de que me ligara alguna pibita de la universidad que salen los jueves como en barna, porque el viernes muchas se piran a su keli, para ver a los viejos ó el novio o lo que tengan, no?. Como hacía días que no ponía la lavadora pillé un tanga rojo que me regaló la Yoli por fin de año (creo que ya te conté una vez que me molan los tangas y además son muy sexis, aunque a tí no te molen nada, que ya me acuerdo), mas que nada por si triunfaba que me pillara de tio moderno y enrollado.

La verdad es que no me acuerdo de mucho pero ligar no me parece que ligara mucho, no, para que te voy a engañar, aunque ya se sabe que unos días se tiene suerte y otros no. Total que a las siete, cuando mi hermano se levantó para ir a currar me desperté con una sed chunga de resaca que pa qué. Debía estar pelín sonámbulo que si no, no me lo explico, pero en vez de entrar en la cocina para pillar algo de beber en la nevera, pues que me salí al rellano de la escalera, tio.

La mala suerte fue que se me cerró la puerta y mi hermano ya se había pirado y allí estaba yo con sólo un tanga rojo por encima, pelao de frío y sin llave para volver a entrar, no veas que papelón. Tuve un momento de lucidez y pensé que tenía que buscar una solución rápido y esta sólo pasaba por pillar a mi hermano antes de que se subiera al autobús. Dicho y hecho. Llamé al ascensor pero con la mala leche de que dos pisos mas abajo se subió una de las marujas del rellano con una niña en la mano y yo todo cortado pues que me metí en el rincon y sin mirarlas hasta que el ascensor llegó a la planta baja. Salí follao del portal con la mala suerte de que llovía un poco y me di un talegazo que no veas, pero haciendo de tripas corazón y sin pararme a pensar, me levanté y corrí hacia la parada llamando a gritos a mi hermano que se subía en ese momento; de pronto una vieja que iba delante mío se giró y no se que se debió pensar la muy gilipollas porque empezó a gritar y salió corriendo llamando la atención de todo el que pasaba. Justo cuando el del autobús se bajaba con una barra de hierro en la mano, mi hermano me vió por fin y les dijo que tranquilos que me conocía y que estaba un poco colgado, lo que ayudó a que se calmaran los ánimos, que si no. Lo que no acabé de entender era por que no les dijo que yo era su hermano y que soy un tipo legal.

Bueno Gonzalo amiguete, que se me hace tarde y mañana tengo que madrugar a las 10 para ir al médico a que me miren la otra clavícula, que la tengo como resentida y cuando vuelva te cuento.

Gero

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Gonzalo, tío, ayúdame amigo mío¡¡

 

Ayer, en vista de que no dabas señales de vida, me vi obligado a salir.  Que mal rollo colega… creo que me lo busqué yo, pero no tenía mas remedio que moverme, te lo juro.

 Llevaba ya una semana (desde lo del atraco concretamente) sin pisar la calle y aparte de que en la nevera no me queda mas que un yogurt tan caducado que no se le ve ni la fecha y  no me atrevo a abrir, ó un poco de salami con pelusilla, también está la inquietud que se apoderó de mi a raíz de la revelación de marras, que no me deja descansar desde entonces y se ha convertido ya en un sin vivir, tío.  Me desperté  un tanto nervioso y como de mala gana, preocupado por mi situación y el  modo de resolverla.  Ni me lavé la cara, fíjate si estaba enfurruñado, que tú ya sabes cómo me gusta maquearme y peinarme la coleta por la mañana y tal, que yo me cuido tío, no como mi hermano que parece que ande siempre como colgado ó así.  En vista de que cada vez se alteraba mas mi estado de ánimo me tomé un Transilium, ó cuatro, creo.  Como no tenía nada para hacérmelos pasar y el agua del grifo está asquerosa con ese sabor a lejía, pues mira, que me tomé algún que otro lingotazo de los restos de una botella de Four Roses que se dejó mi amiga la Maite una noche que su novio, el Boliche, la echó de casa para montárselo con su prima, hablo de la de la Maite, y no de la del Boliche, que ya sé que eres un tanto despistado para estas cosas y por eso te lo aclaro.  Con el cuarto ó quinto trago, me llegó la inspiración y recordé que debajo del camastro que tengo para los invitados guardaba unos cojines de piel que le compré un día que estaba algo borracho y no sobrio como estoy ahora, a un moro que se pasó por aquí.  Pensé que si los desmontaba y juntaba luego los trozos, los cosía bien cosidos, un poco de betún y cepillo, pues que me podía valer para salir del paso, no?.  Me puse manos a la obra y después de un cose por aquí, descose por allá, un pespunte en un lado, doble puntada en la entrepierna por otro, que si prueba, que antes se me caía y ahora me aprieta un poco, ahora no me acaba de convencer, ahora parece que sí y tal, se me fue pasando el día sin enterarme y me planté en la noche a falta sólo del toque de color.  Acabado como estaba el pantalón y yo tan impaciente, no me lo pensé ni un segundo y me lo puse, contando que con el calor del cuerpo se iría secando y ajustando bien a mis formas.  Muy satisfecho me pasé primero por la La Araña por ver si estabas tú ó la Maribel y saber que os parecía mi nueva imagen.  Estaba bastante achicharrado de peña a esa hora, pero me puse muy contento al ver con la atención con que me miraba la Marina, que incluso tenía la boca abierta de la impresión, no veas el puntazo colega.  Al rato, vino Manolo de cenar y después de cuchichear algo con ella me dijo, como con cahondeo, que ha donde iba de flautista de Hamelín, yo creo que debía estar celoso de como me miraba la Marina, eso fijo, por que si no no lo entiendo.  Y eso de que hasta ese momento no me dí cuenta de que se me había encogido un poco el pantalón por abajo y que me llegaban a la altura de los gemelos lo que me daba un aire mas fashion, mira tu.  Sin hacer caso me acabé las birritas y me largué camino del Dimon mas que nada por ver si me encontraba alguien y seguir la fiesta.  Unos canutitos por el camino me dieron el toque preciso y muy ufano entré dirigiéndome directo a la zona del billar, a ver que cara ponía el Muñeco.  Debía estar muy puesto de todo porque no me hizo caso prácticamente, sólo un movimiento cansino con la cabeza de arriba a abajo varias veces como los chuchos esos que estaban tan de moda antiguamente y que la gente se ponía en la parte de atrás del coche.  Como tenía algo de sed y luego de decirle hola a mi hermano que llegaba en ese momento, le dije al Bull que me pusiera algo para beber y eso fue mi perdición, descarado.  Me puso un vichy colega, yo creo que me la tiene jurada desde que un día le vacilé un poco al decirle  que con unos brazos mas gordos que mi muslo parecía mentira que fuera tan gay, seguro que va ha ser eso.  Un tanto asqueado le dí un traguito y me encaminé al tigre, que mi hermano había ligado algo de perica y se la estaba metiendo toda de una vez,  que ya sabes lo vicioso que es para eso, aunque luego me critica diciendo que llego fatal todas las noches y que los vecinos nos miran raro cuando nos los cruzamos por la escalera, pero yo alguna vez me he parado a pensar y creo que no ayuda mucho a que nos miren normal el que alguna vez se lo encuentren subiendo la escalera de rodillas, con los brazos extendidos en cruz y la luz apagada, digo yo.  Concretando coleguita, que no quiero abusar.  Después de ponerme un par de rayitas de lo que te dije, todo se me nubló, sin darme cuenta me caí del taburete al que haciendo un esfuerzo me había subido un momento antes y  no me acuerdo de nada mas, excepto de que a consecuencia de la caída se me rompió el pantalón quedándoseme todo al aire y sin que me saliera, a pesar de mis intentos, una sola palabra. El puto vichy debía estar caducado, seguro, y por eso el cabronazo del Bull se reía tanto.  

A ver si te puedes pasar pronto tío, que he amanecido todo manchado de verde, de los gemelos al ombligo y no me lo explico.  a no ser, claro, que sea una alergia ó que confundiera la botellita del tinte.

 

Gero 

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Hola Gonzalo, colega:

No quiero resultar pesado, pero ¿cuando vas a venir?.

Llevaba una semana encerrado, esperando tu visita, cuando ayer, por fin me decidí a salir de casa, lo que nunca debí hacer, ahora lo sé…
Después de mucho pensar, llegué a la conclusión de que en esta nueva faceta de mi vida, como legítima reencarnación del Marqués de Sade (tú ya lo sabías de los tiempos del “insti” cabronazo, por eso me pusiste el nombre, cómo alucino, tío) lo primero que tenía que hacer era cambiar de imagen, para hacer coincidir la que me devolvía el espejo y lo que siento en mi interior en estos momentos de lucidez.
Lo primero que pensé fue en comprar un traje de cuero, de esos pegados al cuerpo, que marcan mucho y te dan imagen, pero enseguida caí en la cuenta de que valen un pastón y la pensión que me pasa la seguridad Social no da para mucho, la verdad.
Empecé a rebuscar en los armarios a ver si encontraba algo que me fuera de utilidad. Tenía la idea de que si encontraba el material adecuado, le podía decir a la Sole, que es una coleguilla que conocí en la terapia muy mañosa ella, que me cosiera algo en casa de mi madre y así salir del paso, pero no encontré nada, repito.
Ahora creo que casi mejor tío, que la Sole no le gusta mucho a mi madre, que la mira mal desde que un día se presentó en mi casa con ganas de “rollo” y vestida con una faldita a cuadros de su sobrina que estudia en las Carmelitas. Traía sus trenzas y todo colega. Lo que pasó fue que se confundió de hora y vino cuando aún estaba la vieja en casa y ya la tuve liada.
Pero a lo que iba, que me pierdo. Después de mucho cavilar
, me decidí a bajar a la oficina de La Caixa que está en la Calle Mayor, para pedir un crédito. Tres mil eurillos en concreto, para el traje y otros complementos que se me han ocurrido y que luego te cuento. Llevaba casi una hora en la oficina esperando al director, que no veas cómo se ponen los bancos en esas fechas entre jubilados y marujas y cuando ya me tocaba, oigo un tío detrás de mí y que suelta “esto es un atraco” . Me quedé congelado del susto. Nada mas escucharse el grito y en un “plis plas”, aún no se cómo, bajaron unos cristales cantidad de gordos que casi me parten por la mitad (es que justo en ese momento estaba inclinado sobre el mostrador, mirando con tanta atención el escote de la cajera que casi me quedo bizco, no veas) y se quedaron los empleados encerrados como en una especie de pecera grande. Me giré justo en el momento en el que el tipo que daba el golpe se abalanzaba sobre mi y me ponía una “pipa” en la cabeza. El hombre estaba congestionado del cabreo y dirigiéndose a los del banco amenazó con pegarme un tiro en la cabeza si no le entregaban la pasta. La cajera desde detrás del cristal se encogió de hombros y dijo que ellos ya no podían hacer nada y que hasta que llegara la policía, que por cierto ya estaba en camino, todo el sistema se bloqueaba, que los cristales eran blindados y que hiciera lo que quisiera.
La verdad Gonzalo, para que te voy a engañar, llegado a ese punto casi me meo pantalones abajo y todo empezó a dar vueltas en la cabeza. El de la pipa me pegó un empujón camino ya de la puerta y mientras me decía que cómo podía ser cliente de un banco de mierda al que no le importaba que le pegaran un tiro en la cabeza a alguien con tal de no soltar una pasta que al fin y al cabo, estaba
asegurada. Ahí llevaba razón, las cosas como son, no?.
Pero ahí no acabó todo y mientras intentaba llegar a la salida y a punto de soltar la papilla por culpa de los nervios escuché cómo la cajera de los cojones me dice que vaya a poner una denuncia en comisaría por que sino, al estar registrado el atraco por las cámaras de seguridad si no denunciaba, la policía podía pensar que yo era un cómplice.
Total que me voy a la comisaría de los Mossos, la que está en la plaza de los Carros, a presentar la denuncia. No veas la ruina, seis horas de interrogatorio y una tortilla de Orfidal por la noche para poder “sobar” un poco.
Bueno tío te dejo, que aún no estoy recuperado y me entra el sueño.

Tu colega, Gero
.

  

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Jo Gonzalo, tío, tú siempre tan sofisticado con lo de los nombres, no? Mephisto, vaya tela…. Lo que me ha costado encontrarte en el dichoso messenger….soy Gerَonimo, tu compañero del “Martí y Franqués”, te acuerdas de mi?. Sí hombre, soy yo, el Marquesito. La verdad es que me he preguntado muchas veces a lo largo de estos años porqué del dichoso mote, hasta que hace apenas dos días lo he entendido muy bién y por eso he removido cielo y tierra para volver a encontrarte. 

Y es que sabes colega? hace dos días justos, he visto la luz. Ya sé que siempre has pensado de mi que era un poco rarito, pero no tiene nada que ver con una vuelta a las alucinaciones que de cuando en cuando me venían, sobre todo después de que me comiera aquella seta tan rara cuando visitamos el Jardín Botánico de Barcelona y que tú me dijiste que venían de Méjico, que era una fruta exótica y que me lo comiera de una vez, no.

Tiene que ver digamos, con que, al fín he comprendido cual debía ser mi camino en esta vida. y  eso, tío, ahora lo sé. Pero vayamos por partes, que hace mucho que no sabes de mí y a lo peor estás un poco despistado…Creo que la última vez que nos vimos fue en La Araña, una vez que salí de casa con permiso de mi parienta, la Yoli, y después de una crisis de identidad muy fuerte en la que me creía que era el nuevo elegido por Dios para renovar su mensaje. Me acuerdo que te llamé a un aparte para que lo supieras, y eso te molestó mucho sobre todo cuando te cogí por el brazo, pero colega, yo no me había fijado que estabas en una partida de billar y cuando le distes a aquel que estaba sentado con el taco en toda la cara, pues fue eso, un accidente si más y no había para ponerse así, creo, no?…Es que tú siempre has sido un poco estiradete tío, para que nos vamos a engañar, que esto te lo digo de buen rollo, que conste, que ya sabes que te tengo aprecio y cuando me pasa algo bueno, siempre procuro contártelo que para eso eres mi coleguilla preferido, tio.  

Pero yo esto ya me lo veía venir, lo del cambio de vida y todo eso, digo. Y no porque Joaquina, mi nueva costilla (bueno, ya no) me dejara plantado una noche después de marcarme la cara, cuando sin saber muy bién porqué y mientras veíamos una peli de la M.Pfeiffer en la que sale vestida de gato, no sé si la has visto pero te la recomiendo, le dije que a lo mejor yo era un sádico ó peor aún un asesino en série o algo así (ahora sé que fue una inspiraciَón espontánea, anuncio de lo que tenía que venir y que yo ni me imaginaba), no. Fué mas bién al día siguiente, después de una noche un poco movidita, en la que Toni, mi vecino que es hippy, me diera a probar una infusiَón  de hierbas que le trajeron unos coleguitas gallegos, belladona se llamaba, no el coleguita sino las hierbas, creo. 

A lo que íbamos Gonzalo, que esa mañana, delante del espejo y después de darme de cabeza con el grifo al agacharme demasiado deprisa por culpa de las náuseas, tuve la visión… el traje de gato de la peli, el chorro de sangre y el mote con el que me llamabas se juntaron en una única idea y lo supe enseguida, yo era el heredero legítimo del M. de Sade (como la cantante, fíjate), Gonzalo, tío ni que decirte tengo que me quedé de piedra, tan sorprendido por la revelación como seguro que te pasa a ti en este momento, fijo.

Llevo dos días en casa por culpa de la impresión y también por qué no decirlo, a causa de la desazón que se apodera de mi ante esta nueva vida que me aguarda y no saber qué hacer con ella. Pero es que es muy fuerte no saber que ponerte, a dónde ir,  como comportarse y esas cosas tío, y por eso, he tomado la decisión de no salir hasta no tener una idea clara  de todo eso ó al menos hasta no haber hablado contigo.

Te importaría venir por mi casa y así poder charlar un ratito ?.  Hasta pronto colega.

 

Gero

 

P.D. Podías subirte unas birritas del bar de abajo cuando subas? Bueno y un cartón de Winston, por favor amigo mío, si no es mucho pedir. Gracias¡¡

 

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